
Aportes de la CLTTC al Congreso de la FIOST
Tailandia- Bangkok 29 de enero al 2 de febrero del 2007
El Contexto
El próximo Congreso de la FIOST abordará la problemática del transporte y las comunicaciones bajo el título “La movilidad sostenible”. Temática que suscita grandes interrogantes dentro del contexto mundial y particularmente en el escenario latinoamericano.
Según recientes estimaciones se espera que para mediados del siglo XXI la población total de los países desarrollados registre un aumento de la población inferior al 5%; resultando este en una población levemente superior a los 1.200 millones de individuos. En los países en vías de desarrollo, en cambio, se espera un crecimiento de la población del 55%, superando así los 8.000 millones de habitantes.
Japón, por ejemplo, perderá un 20 % de su población en los próximos 45 años. También Rusia, Alemania e Italia verán una reducción en el número de habitantes. China, que con sus 1.300 millones es en la actualidad la nación más populosa del planeta, en las próximas cinco décadas crecerá un 10 % y llegará a los 1.400 millones en 2050. Los expertos estiman que a partir de ese año, la población china empezará a declinar. Para esa fecha, la India probablemente superará a China, al incrementarse su población actual, inferior a 1.100 millones de habitantes, a 1.600 millones.
En el futuro, la mayoría de los habitantes de la tierra nacerá en países en vías de desarrollo, Estados que, vale la pena recordar, son aquellos que tienen la mayor mortandad infantil y los más afectados por epidemias como el SIDA.
Hoy en día, noventa y ocho millones de indigentes viven en ciudades de o suburbios de América Latina. Son tantos como la población de Inglaterra, Holanda, Bélgica y Suiza, de ellos el 50% son niños, el equivalente a la población de España y Dinamarca juntas.
Este gigantesco proceso de concentración de personas y expansión de las denominadas manchas urbanas va dejando lugar a un proceso que los especialistas denominan “Metorpolización” es decir: Un aglutinamiento de la población alrededor de grandes centros urbanos resultando en un espacio no solo fragmentado políticamente, al desconocer jurisdicciones, sino evidentemente social al repasar las desigualdades de los habitantes que lo integran. Tanto en los países ricos como en los pobres esta característica produce situaciones periféricas (viajes de ida y vuelta) disparando un espectacular aumento en el transporte: en automóvil en el caso de los países ricos y en diversos medios en los pobres.
La extraordinaria expansión tecnológica de los ´80 y los ´90 coincidió también con la aplicación del modelo neoliberal, quien visite una vivienda precaria de un barrio marginal descubrirá que tal vez no haya agua potable o luz eléctrica pero si un teléfono celular.
El ejemplo de la Metrópolis Buenos Aires es paradigmático al respecto: la red de agua potable y cloacas indica que quienes disponen del servicio residen en el centro de la Región, mientras que en las localidades periféricas la población queda excluida. Dicho en otras palabras a mayor cantidad de hogares con necesidades básicas insatisfechas menor cantidad de usuarios del servicios de agua potable y cloacas .
¿Por qué esta carencia de servicios no se ve reflejada de manera parecida en la cantidad de usuarios de redes de telefonía movil? No solo porque la creación y mantenimiento de dichas redes es más barato, sino también porque frente a este fenómeno globalizador y de urbanización masiva, el celular se convierte en una herramienta de supervivencia, tanto económica como psíquica, donde las características de las redes de comunicación hacen que cada nuevo usuario incorporado aumente el valor del servicio, pero no hay que engañarse existe una fuerte desigualdad en el acceso a las tecnologías avanzadas como en el posible uso que a esta se le puede asociar. El acceso a Internet esta concentrado en los estratos superiores. Solo el 3 % de los latinoamericanos está conectado a Internet frente al 20% en España o al 40 % en los Estados Unidos. Cuando se discrimina por ingresos en Argentina, por ejemplo, están en Internet 8 a 10 personas de los sectores altos y solo uno de cada 10 de los menos pudientes. Se ha advertido permanentemente en la región sobre la silenciosa instalación de una amplia “brecha digital” y la generación de un amplio sector de “analfabetos cibernéticos”.
Es preciso resaltar aquí que la “brecha digital” supone una contraposición con las ilusiones más optimistas respecto de Internet, refiriéndonos principalmente a lo silenciado: que la brecha funciona como una metáfora del acceso-inacceso que divide a la sociedad entre los poseedores de bienes materiales y simbólicos relacionados con la tecnología, su uso y su apropiación. Si bien se esperó en algún momento que estas tecnologías crearían nuevas oportunidades sociales, alternativas educativas, consumidores más responsables, mayores libertades políticas y una creciente intervención de la población en los asuntos públicos no se ha avanzado aún en modelos que garanticen accesibilidad y menos aún en herramientas que permitan que, dado el acceso, este sea útil para la población mas necesitada. Se corre así el riesgo de que estas herramientas solo profundicen situaciones de desigualdad y mostrando por ende, a la brecha digital como una nueva etiqueta para el viejo problema de la distribución desigual de la riqueza y al acceso a derechos básicos como la información, la participación o incluso a la movilidad.
Al encontrarse gran parte de la población en centros periféricos se crean grandes flujos de personas y cosas que plantean nuevos desafíos estructurales para las grandes ciudades, así como altos costos para quien precise moverse de un lugar a otro. Esta cuestión tiene una estrecha vinculación con la planificación de la infraestructura, el sistema de transporte, el consumo de combustibles, la polución, el aumento de la informalidad y con el reparto de la riqueza.
El acceso al transporte aéreo es aún más desigual, a pesar de la baja en el costo de los pasajes. En algunos países ricos el índice va de 1000 a 4000 pasajes anuales por cada 1000 habitantes. En la mayoría de los países occidentales la proporción varía entre 400 y 1000, pero en Europa del Este es de 150, mientras que en los países del sur la diferencia es abismal, de casi 4000 en Singapur la cifra desciende a menos de dos en algunos países de África.
Es preciso sumarle a esto la estrategia de convergencia empresaria en los vuelos de corta distancia, media distancia y las conexiones. Estas últimas, junto al aumento de las frecuencias contribuye a que el número de vuelos crezca más rápido que la demanda y ese es uno de los motivos de la saturación de las rutas aéreas así como de la perturbación sonora que por estos producidos en los alrededores de los aeropuertos.
El tráfico mundial marítimo aumento mas del 100 % desde 1975 la infraestructura y el intercambio se concentran en América del Norte, Europa y el Pacífico asiático, por eso las líneas de transporte crecen en el Pacífico entre Asia y Europa pero permanecen estancadas en el Atlántico y pasan de largo por África
Los puertos reciben y despachan mas de 200 millones de contenedores es decir mas de 6.000 m3 por año.
Para responder a esta necesidad los puertos organizaron grandes terminales y ofrecen a los Armadores Marítimos el control de la cadena de transporte, naturalmente el transporte de contenedores se ha convertido en un desafío mayúsculo. Al tiempo que se reducen los fletes se hace todo lo posible para aumentar la productividad y presionar al salario, la ubicación geográfica de estos puertos confirma la desigualdad del comercio mundial Long Beach – Los Ángeles – New York (JUL) Rótterdam – Amberes – Bremen – Hamburgo (Europa) – Dubai (Oriente Medio) – Shangai – Rasan – Kobe – Yokohama – Singapur – Hong Kong (Asia) son un ejemplo muy evidente
UNIDOS O DOMINADOS
En nuestro continente ¿Qué clase de integración se esta formando? ¿Quiénes son los latinoamericanos? ¿Los que habían declarado la independencia hace un siglo o los actuales movimientos sociales que buscan nuevas alternativas. ¿Con quienes se hace un país? ¿Con todos? ¿Con los que proclaman la libertad de comercio en tanto la niegan? ¿Con los indígenas, con los negados, con los oscuros ignorantes que nada saben economía, desarrollo, tecnología, o con elites formateados en universidades del Norte.-
Al ser el capitalismo un sistema globalizador por esencia, por definición, por ser lo que absolutamente es, es decir, y perdón por la insistencia, un sistema globalizador que se extiende constantemente en busca de nuevos mercados para ubicar sus mercancías y conseguir materias primas y mano de obra barata, todo gesto independentista o de simple autonomía debe plantearse en relación con esa globalización.
Dentro de la globalización capitalista hay, siempre matices. En el año 1816 era algo mas que un matiz globalizarse con Inglaterra o globalizarse con España. Los ibéricos eran un poder decadente, el patio trasero de Europa. Los países latinoamericanos, declararon la independencia de las relaciones de sumisión políticas y comercial con España para poder comerciar libremente con Inglaterra, para tener con ella tratados de comercio y para soñar con eso que todavía se llama tren de la historia.
La concepción que los sectores dirigentes tuvieron siempre de la historia universal fue lineal. La historia es algo que avanza. Ese avance se llama Progreso, palabra que para decir lo que debe decir tiene que ser escrita con mayúsculas. Pero, en el siglo XIX, el siglo de la máquina de vapor, del ferrocarril, del telégrafo, de las nuevas armas, lo encarna Inglaterra. El siglo XIX fue un siglo esperanzado.
Las Campañas de San Martín y Bolívar eran necesarias pero estaban históricamente resueltas: España debía perder esa guerra. Derrotado el invasor español, el poder latinoamericano, para ser verdaderamente independiente, debía reunir sus fuerzas y realizar la unión del continente. No para aislarse. Sino para entrar con mas poder en la relación globalizada a que Inglaterra proponía. La nueva batalla, que era diplomática, que era de pura estrategia política, era la que sucedía a las victorias militares de San Martín y Bolívar.
¿Libres, independientes para que? No bien las ex colonias españolas de América están libres, Inglaterra ( que fomentó y apoyó todas las rebeliones del sur) les propone el pacto neocolonial: ustedes compran nuestras mercancías, nosotros compramos sus materias primas. País azucarero, azucarero seguirá. País tabacalero, tabacalero seguirá. País de ganados y mieses, de ganados vivirá. Lo importante es que ustedes –además de no unirse y formar un mercado interno – no elaboren productos con valor agregado. Los ingleses conocían la ley del valor antes que Marx, al menos en sus aspectos esenciales. Sabían que un producto vale tanto como el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo. Una mesa siempre valdrá mas que una madera. Una mesa es una mercancía. Una madera no, es un producto primario. No tiene valor agregado.
Esto marcó la desigualdad. América Latina debió unirse, crear un mercado interno poderoso y añadirle valor al valor de la producción primaria. En suma, industrializarse. Pero nuestras oligarquías fueron muy holgazanas, perezosas, incapaces de confrontar con quienes son y han sido los negadores de la independencia, los violadores de la democracia, que siempre gobernaron detrás de la espada, contando con el apoyo de los centros de poder internacional.
NUEVO ESCENARIO
VIEJOS PROBLEMAS
El continente latinoamericano está distante de poder cumplir con las metas del milenio en términos de reducir la pobreza, CEPAL, IPEA y PNUD (2003) identifican a la desigualdad como una razón de gran peso. A través de detalladas simulaciones econométricas concluyen que el impacto sobre la pobreza de reducir la desigualdad es mucho mayor que el del crecimiento. Se requiere desde ya crecimiento, pero en las condiciones actuales de inequidad este difícilmente llegará a los pobres. Estiman que si Brasil no modifica su desigualdad, suponiendo que crezca al ritmo de los 90, tardaría 48 años en lograr reducir en dos puntos la pobreza. México tardaría en las mismas hipótesis, 44 años en lograr reducir la pobreza en 3.2 puntos.
Ha habido un cambio muy fuerte en las percepciones de la ciudadanía de la región respecto a las privatizaciones uno de los pilares de la reforma hacia el Estado Mínimo. Los datos indican consistentemente que se ha pasado de un apoyo inicial significativo a un recelo cada vez mayor que se transforma actualmente en un algo grado de descontento.
En 1998 todavía el 46 % de la población consideraba que las privatizaciones habían sido beneficiosas para su país. En el 2003 esa cifra se había reducido a menos de la mitad. Solo el 22 % les daba valoración positiva.
Siete de cada diez entrevistados se muestran insatisfechos con el funcionamiento de los servicios públicos privatizados. Un estudio del Banco Mundial (2004) concluye que “la privatización genera cada vez mas desconfianza en los países en desarrollo”.
Solo el 16 % de la población está satisfecha en como funciona la economía de mercado
Las activas reformas en curso en América Latina tienen varios ejes. La ciudadanía está presionando cada vez mas intensamente por soluciones concretas a los problemas de pobreza y desempleo, mejoras en las pronunciadas desigualdades, mas participación directa en la toma de decisiones, y erradicación total de la corrupción. Estas presiones cada vez mas articuladas, han llevado a la emergencia de nuevos liderazgos políticos que son portadores de mandatos de cambio en esas direcciones.
El estado reaparece en este nuevo contexto político, como un actor imprescindible para promover e impulsar cambios en los rumbos deseados. ¿Pero se halla en condiciones de hacerlo? Existe un vasto consenso en que se requiere para ello un rediseño integral sentando las bases de un Estado de nuevo cuño. El mandato emergente va en la dirección de un Estado Activo, pero asociado estrechamente con la sociedad civil, y la acción productiva de las empresas; fuertemente centrado en lo social, descentralizado con gran parte de su acción desarrollada a nivel regional y local, totalmente transparente, rendidor de cuentas, y sujeto al control social.
A partir de ese mandato general bajo diversas variaciones de acuerdo a la historia de cada país, se está empezando a movilizar en diversos países del Continente, una nueva generación de reformas del Estado, que están reformulando su rol, e introduciendo cambios en su aparato de gestión.
Este escenario de desigualdades agudas, persistentes, y de enorme incidencia en el aumento de la pobreza, en las dificultades para un crecimiento sostenido, y de gran influencia en las carencias que afligen la vida diaria de la mayor parte de la población es el que genera sufrimiento social en gran escala y dificultades importantes para la gobernabilidad democrática.
Es preciso mencionar aquí que la oleada liberal de los ´90 dejó como consecuencia un déficit en la matriz energética de los países latinoamericanos y a pesar que América Latina representa el 6.5% del consumo y el 8.7% de la producción energética mundial esto no alcanzó para garantizar el suministro energético de la región como quedó demostrado en la crisis del sector durante el 2004 y en el actual cuello de botella que enfrenta la producción. Al respecto, cabe destacar que el IIRSA (iniciativa parar la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) no solo representa un valor técnico al “Promover acciones tendientes a crear las condiciones necesarias para que se desarrollen eficientes interconexiones energéticas regionales” sino también una eminente acción política en la cual los gobiernos deben intervenir de manera activa. La CLTTC en varios contactos que ha mantenido con funcionarios de los gobiernos que componen la Comunidad Sudamericana de Naciones ha hecho explícito el pedido de un mayor involucramiento de los ejecutivos y sus parlamentos. El riesgo es claro y de no ocurrir una mayor participación gubernamental serán una vez más los bancos quienes conduzcan un proyecto de carácter político.
En cuanto a los acuerdos comerciales, si bien Estados Unidos ganó varios puntos después de la cumbre de Mar del Plata, con su estrategia de mimetización del ALCA en tratados de libre comercio. Hace que cada país sumado a esta lógica lo obligue a fuertes costos políticos.
En Ecuador la firma del TLC levantó una oleada de movilizaciones masivas que difícilmente dejará de traducirse en las próximas presidenciales del 15 de Octubre. En Perú, el descarado gesto de Alejandro Toledo, que se abrazó con George Bush y luego firmó el TLC en medio de la campaña electoral que designará a su sucesor, contribuyó en no poco para que el candidato anti – establishment se alzara con la mayoría en la primera vuelta.
Pero nada de esto es comparable con el imprevisto golpe sobre la mesa que dio Chávez, Venezuela se va de la CAN y ésta, irremediablemente, ingresa en la fase final de su decadencia: “La Comunidad Andina de Naciones está herida de muerte y hoy puedo decir que está muerta. La mataron. No existe. Venezuela se sale de la Comunidad Andina. No tiene sentido. Hay que hacer otra cosa”, dijo Chávez a los Presidentes reunidos en Asunción.
El país que se verá mas afectado por la decisión venezolana será Colombia, que exporta unos 2.000 millones de dólares anuales a Venezuela y sólo le compra por alrededor de 1.000 millones de dólares. Las exportaciones de Venezuela a los otros tres países (Perú, Ecuador y Bolivia) ascienden a unos 800 millones de dólares y sus importaciones a mas de 500 millones de dólares. El comercio intrarregional de la Comunidad Andina asciende a 8.000 millones de dólares, de los cuales la mitad corresponden a exportaciones de Colombia. De allí la perplejidad y los lamentos en Bogotá, Lima y Quito.
Al mencionar la salida de Venezuela de la CAN es preciso reparar en su ingreso al MERCOSUR como socio pleno y en lo significativo de este hecho en la historia de integración sub-regional , convirtiendo al Bloque en un conjunto de 250 millones de habitantes sobre 12.7 millones de kilómetros cuadrados, con un producto interno bruto de más de un billón de dólares anuales y un comercio exterior de 300.000 millones de dólares al año. Venezuela no solo aporta el tercer PBI (132.800 millones de dólares), exportaciones por 12.300 millones de dólares e importaciones por 21.800 millones de dólares sino también su capacidad como mayor productor petrolero del continente (quinto a nivel mundial), la octava reserva de gas del planeta y la primera petrolífera estimada en 235.000 millones de barriles. La complementariedad que a su vez representa la economía venezolana para el Bloque puede implicar avances en la diversificación productiva así como en el trato de las asimetrías. En definitiva, estamos ante la conformación de un espacio geo-econñomico que va desde Tierra del Fuego hasta el Caribe y nos permite ser optimistas en la conformación de una América Latina unida.
El fortalecimiento del MERCOSUR desde su dimensión política, a partir de los últimos resultados electorales en la Región, debe llevar al mismo a consolidarse en lo económico-comercial y a convertirse en el contrapoder de los TLC y del ALCA impulsados por Estados Unidos, país en el que se comienza a visualizar un cambio en su relación con América Latina a partir del triunfo de los demócratas. Estos cambios deben plantear un escenario propicio para el fortalecimiento socio-laboral del proceso de integración del Cono Sur donde las organizaciones de los trabajadores deberán jugar un papel protagónico para alcanzar sus objetivos.
El MERCOSUR ha logrado establecer un ritmo de comercio intra-regional bastante estable que representará el 75% del PBI sudamericano. Además de una sinergia productiva en sectores industriales, en especial con la agroalimentación y los servicios es evidente su posicionamiento en una situación favorable al mediano y largo plazo como bloque regional.
A modo de cierre no queríamos dejar de resaltar que la resolución de las contradicciones de coyuntura no pueden convertirse en un obstáculo para la integración, por eso el sindicalismo debe contribuir generosamente a la búsqueda de una agenda que encuadre las disputas.
Ha llegado la hora de poner a la inequidad en el centro de la agenda pública y trabajar a fondo colectivamente sobre como dejar de ser la región más desigual de todas.
Buenos Aires, Septiembre de 2006.-
Juan Carlos Schmid J. Soria
Secretario General Presidente
Fecha: 26 de Febrero de 2007